¿Te ha llegado una carta de la compañía “ASNEF” donde te incluyen en un fichero como moroso?, ¿hay responsabilidad por daños y perjuicios si no tengo por qué estar ahí?

Pues bien, lo primero que hay que tener claro es que la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito, en adelante ASNEF, tiene la función de registrar a aquellas personas que tienen deudas no saldadas con otras entidades, con la finalidad de informar al resto de empresas la situación aparente de tal deudor frente a sus pagos.

En pocas palabras, podemos decir que es el tablón donde nadie quiere estar porque van a ver que no he pagado una deuda.

La forma de actuar frente la cancelación de nuestro nombre y la deuda plasmada en el fichero de ASNEF variará según:

1.- El montante que adeudemos a la entidad que nos ha inscrito en el mismo.

2.- La correspondencia con la realidad o no de la existencia de dicho impago.

3.- La capacidad de afrontar la deuda que posea cada uno en el caso de que efectivamente debamos ese dinero.

En el segundo caso, supuesto de no considerar que tengamos que estar en esa lista porque la deuda no nos corresponde, tenemos que enfocarnos en si efectivamente tenemos que hacernos cargo de soportar el abono de ese dinero. Esto se materializa con la relación que hemos mantenido con la compañía la cual dice que le debemos ese dinero.

Pongamos un ejemplo muy recurrente:

Supongamos que hemos contratado con una compañía telefónica un paquete donde nos ofertan la instalación de fibra en el domicilio, una línea móvil y un modelo de Smartphone concreto.

El técnico acude a nuestra vivienda y sin problema alguno nos instala la fibra con el módem que nos facilita el acceso a internet. Sin embargo, llega un día en el que nos comunican que el terminal móvil que habíamos elegido no se encuentra en stock y no nos lo pueden dar.

Actualmente, lo que determina la contratación de una oferta de este tipo es que nos salga más asequible el dispositivo móvil que queremos con la compra del paquete que nos brindan. Y es precisamente por esto, que no tengan el terminal que queremos,por lo que queremos romper el contrato y no quedarnos con el paquete entero.

Hacemos reiterada referencia al paquete ofertado porque es aquí cuando nos llega la carta de ASNEF diciendo que debemos la cantidad perteneciente al coste de instalación de la fibra que nos han realizado.

Y la pregunta que nos llevaría a la cancelación de nuestro nombre en el fichero de ASNEF: ¿Tenemos que hacernos cargo de la deuda de esa instalación cuando hemos dicho que no queremos el paqueteentero? La respuesta es NO.

Según reiterada jurisprudencia de nuestro Tribunal Supremo, aunque se hayan ejecutado una o varias prestaciones en un contrato con pluralidad de objetos, si uno de los servicios o bienes a entregar del mismo contrato no se materializa, el consumidor tiene derecho a rescindirlo íntegramente.

No podemos olvidar la posibilidad que tienen los consumidores al desistimiento del contrato. Este derecho puede ser tomado por el consumidor sin justificación alguna siempre y cuando se efectúe en los 14 días naturales inmediatamente posteriores a la recepción del bien o al día de celebración del contrato del servicio adquirido, todo ello si se nos ha informado de tal derecho. Excepcionalmente, se podría ejercitar el desistimiento en el plazo de 12 meses si no ha mediado información para saber que podemos efectuar la extinción del contrato sin coste.

En segundo lugar, si la deuda por la que nos han incluido en el listado de ASNEF es reclamable por la empresa o empresas y no tengo medio económicos para afrontarla, existe un mecanismo legal para llegar a acuerdos de pago o, si el caso lo permite, extinción de la deuda según la llamada “Ley de Segunda Oportunidad”, regulando una especie de Concurso de Acreedores para personas físicas.

El último paso a seguir para que nos eliminen del fichero de morosos sería contactar con ASNEF y demostrar documentalmente que la deuda no es reclamable o que se ha saldado.

Con respecto a la segunda pregunta planteada en este título, ¿hay responsabilidad por daños y perjuicios si no tengo que estar ahí?, la pregunta se responde en parte por sí misma.

Si no tengo que estar ahí porque se ha demostrado que la deuda que me reclaman no se adecúa con la realidad, no conlleva necesariamente el resarcimiento de una indemnización por daños y perjuicios, puesto que, con la mera equivocación de inscribir el impago que no debíamos efectuar, no se pueden exigir responsabilidades.

Caso contrario nos encontraríamos, si a la hora de solicitar un préstamo, de la índole que sea, nos lo denegaran por estar en ese fichero como “moroso”. Es aquí cuando, una vez procedido a la cancelación de la deuda que ASNEF decía que tenía, debemos interponer una demanda de reclamación de cantidad por daños y perjuicios sufridos contra nuestro honor, a consecuencia de la imposibilidad de contratar un préstamo por culpa de ese registro.

La jurisprudencia tiene repetido que la inclusión indebida en un fichero de morosidad constituye una intromisión ilegítima en el derecho al, ya que supone imputar a una persona el incumplimiento de una obligación pecuniaria, con el descrédito que ello supone respecto a su fama, además de atentar a su propia estimación y de lesionar su dignidad.

Es decir, se necesita demostrar que nos han denegado algo por considerarnos como impagadores de forma injusta.

                En Podium Abogados entendemos la rabia e impotencia que produce estar en un sitio que no debemos, y también las circunstancias que nos llevan, muchas veces inevitablemente, a recibir cartas de impago, por lo que podemos ayudarte a salir de esa situación y recobrar la tranquilidad que mereces. 

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