Declarar en un procedimiento judicial es una experiencia, cuanto menos, evitable para el ciudadano de a pie. Que su Señoría pregunte por las generales de la ley (recogidas en el artículo 436 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal) y advierta del posible delito de falso testimonio (cuya regulación se recoge en el artículo 458 del Código Penal) puede provocar el nerviosismo de la mayoría de testigos.

Qué es la Dispensa

Ambos artículos anteriormente mencionados de seguro merecerían sus propios posts, pero el tema del presente post es la dispensa al deber de declarar recogida en el artículo 416 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Este artículo contiene una dispensa, cuya definición según el Diccionario panhispánico del español jurídico es: “acto emanado de la autoridad competente que permite la no aplicación de un deber legal en un caso particular en atención a una causa justa”. En este caso, la dispensa produce la no obligatoriedad del deber de declarar: el testigo puede elegir hacerlo o no, y si lo hace, tendrá obligación de verdad.

Disposición Legal

El artículo 416.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal establece lo siguiente: “Están dispensados de la obligación de declarar: Los parientes del procesado en líneas directa ascendente y descendente, su cónyuge o persona unida por relación de hecho análoga a la matrimonial, sus hermanos consanguíneos o uterinos y los colaterales consanguíneos hasta el segundo grado civil, así como los parientes a que se refiere el número 3 del artículo 261. El Juez instructor advertirá al testigo que se halle comprendido en el párrafo anterior que no tiene obligación de declarar en contra del procesado; pero que puede hacer las manifestaciones que considere oportunas, y el Secretario judicial consignará la contestación que diere a esta advertencia.”

De una primera lectura podemos extraer quiénes son dispensados de esta obligación, pudiendo elegir si hacerlo o no:

  • Parientes del procesado en línea ascendiente, ello es, abuelos, bisabuelos, etc.
  • Parientes del procesado en línea descendiente, ello es, hijos, nietos, bisnietos, etc.
  • Cónyuge o persona unida por relación de hecho análoga a la matrimonial.
  • Hermanos consanguíneos o uterinos y colaterales hasta el segundo grado.
  • Los recogidos en el artículo 261.3 LECRIM (lo que no tiene sentido, por cuanto que la redacción vigente solo tiene dos apartados).

Puedes leer más acerca de ello en la colaboración de nuestro compañero Mario Neupavert en el prestigioso Blog “Criminal Fact”, pulsando este enlace.

Por otro lado, si lo que necesitas es defensa técnica para tus procedimientos penales, ponte en contacto con nosotros.

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